lunes, 24 de noviembre de 2014

Ezequiel

Antes de escribir este post me había prometido que iba a cambiar el header del blog, que iba a maquillarlo y dejarlo al día porque me parecía injusto que no hubiera rastro de Ezequiel en este sitio que tanto quiero (aunque no parezca, por el abandono en el que lo tengo). Lógicamente no he tenido tiempo y prefiero venir hoy a escribir un poco, antes de que mi hijo menor se gradúe de la universidad y yo siga esperando tener los minutos libres para venir a presentarlo en la blogosfera.
Luego de 6 años y mucho tiempo de no querer mas hijos, mi familia y sobre todo yo misma, empezamos a sentir una necesidad imperiosa de que un nuevo miembro viniera a completarnos, hasta mi gata Oriana llegaba de Colombia para quedarse con nosotros y nos faltaba algo, o mejor dicho alguien y fue así como en enero y después de varios meses de ensayo y error, por fin quede embarazada, sabíamos desde el principio que se llamaría Ezequiel si era niño.
Parece mentira, pero fue hace un mes que llego para completar nuestra familia. Tuve un embarazo maravilloso aunque no pude dedicarle mucho tiempo a Ezequiel en la panza, porque en el corre corre diario tengo un hijo mayor que demanda muchísimo tiempo y atención, así que bueno, tengo que decir que fueron embarazos aunque físicamente parecidos, totalmente diferentes los de mis dos hijos.
También decidí tener un parto fisiológico como quise hacerlo con Lulu, pero esta vez sabía muy bien lo que si y NO tenía que hacer. Las circunstancias con Luciano fueron muy particulares, me había preparado físicamente para ese parto, había hecho yoga, sofrología, haptonomia, natación, pilates y un sin fin de cosas que al final no me sirvieron para nada, porque  hubo necesidad de salir del agua (en principio iba a parir en el agua) para hacer una episiotomía. El trabajo fue largo, doloroso, agotador, pero por suerte fue un parto respetado y muy lindo en medio de todo.
Esta vez todo sería diferente, yo misma soy diferente a la mujer de hace 7 años, las circunstancias son otras y mi vida en general es otra. Este parto sabía perfectamente como quería vivirlo y me prepare mucho para lograrlo, esta vez no hice deporte, ni ejercicio, ni preparación física, aparte de la que hago a diario siguiéndole el ritmo a Luciano que es algo similar a un maratón, esta vez mi preparación fue mental, porque gracias a mi hijo mayor y a todo lo que me ha enseñado desde que llegó a mi vida, supe que lo que me falto en su parto fue preparame mentalmente, lo que me falto fue tener la claridad de que lo que iba a vivir, era algo salvaje y poderoso, así que para parir a Ezequiel me concentre en mi cuerpo, en mis entrañas y en el mismo, en Ezequiel.
Mi fecha probable de parto era el 23 de octubre, el 22 en la noche empecé a sentirme diferente, llevaba días con contracciones pero esa noche todo fue distinto. Llamamos a la mama de D. para que viniera a dormir en casa, si debíamos ir a la clínica Luciano no se quedaría solo. Llego a las 6 de la tarde y cuando me vio me dijo "la verdad creo que estarás en la clínica antes de media noche", eso me angustio. Le pedí a D que le dijera a mi suegra que me dejaran hacer las cosas a mi manera, que no me presionaran y que me tuvieran confianza, yo iba a decidir el momento de partir, esta vez quería tener la paz de hacer todo el trabajo en casa y me sentía poderosísima. También le dije que durmiera tranquilo porque lo necesitaba en forma para el parto, mientras tanto yo me iba a concentrar en este viaje que estaba a punto de comenzar para ir al encuentro de Ezequiel. Sentí una necesidad enorme de resguardarme calidamente, me prepare un litro de tisana que endulce con mucha miel de acacia, tome varias tazas en el transcurso de la noche. Las contracciones eran fuertes pero no tanto, lograba relajarme con mi respiración y también pude dormir entre una y otra. A las 2 de la mañana se hicieron mas fuertes y mas seguidas, tome varias duchas calientes para relajarme y trabaje encima del balón de pilates, me sentía muy tranquila y confiada. A las 4am D. comenzó a calcular el tiempo y le pedí que leyera lo que había preparado y escrito días antes, era mas o menos un plan, mi guía de lo que quería y debía hacer durante el parto, le pedí que lo leyera una vez mas en el caso de que se me olvidara. A las 6am, decidí que era hora de irnos a la clínica, las contracciones eran muy fuertes y cada 4 minutos, el dolor que sentía me recordó el mismo dolor que viví en el parto de Luciano en un momento avanzado de dilatación (7/8),  pensé que estaba en 5 o 6 y decidí que era el momento adecuado para irnos.
Muchas personas me habían asegurado que con el segundo hijo todo va mas rápido, jamás imaginé que fuera TAN así.
Nos fuimos, el tiempo que paso mientras nos reciben, llenabamos los papeles y no se cuantas cosas mas fueron 30 min. A las 6.40am me dice la sage femme:
Ella: Madame, esta en 4 de dilatación. (fue un balde de agua fría!!!)
Yo: What the hell??????????????????????? como así que a 4!!!!!!!!!!!!! llevo toda la noche con este dooooooooloor, como así que 4???!!!??!!!??
Ella: Acuéstese para ponerle el monitoring! Le respondo "acuéstese ni loca, yo pedí la sala fisiológica, yo voy a parir verticalmente, pase toda la noche dilatando para controlar el dolor, no me voy a acostar en el momento cuando las contracciones son mas fuertes!!!"  Pedí un balón de pilates, me senté en el y seguía respirando mientras me ponían el monitoring (D ayudándome a respirar porque a mi el dolor no me dejaba concentrar, por suerte el siempre esta ahí, listo y preparado para mi). Media hora pasó, eran las 7.15, me dicen  que pasemos a la sala fisiológica, yo iba directo a meterme en la bañera, cuando en el pasillo me dan ganas de hacer pipi, siento como si hubiera un río que sale de mi, me digo "mierda la bolsa , rompí bolsa!". Me detengo en la mitad del pasillo para ir al baño y veo que hay mucha sangre! Llamo a la sage femme entre gritos de dolor terribles y me dice "uy ese cuello del útero esta trabajando, vamos a revisarlo", entro en la sala y me dice "acuéstese en la silla para revisar el cuello y luego se mete en la bañera", me revisa y me dice "Madame, esta en 6!!!!!" En ese momento siento unas ganas imposibles de pujar, y así como si nada empiezo a pujar, sin pensar nada, me acorde de todo lo que me había preparado, de lo que me había dicho mi doula y amiga en la distancia Nuria, de lo que en el curso de preparación habíamos hablado con Dominique, de lo que había leído en ese libro maravilloso de Maitie TRELAUN. La clave era, "deja tu instinto animal salir y que tu cuerpo te guíe, haz lo que tu cuerpo te pida!" Entonces seguí pujando, aun sabiendo que con 6 de dilatación era muy pronto para hacerlo, pero no me importo, mi único objetivo era escuchar lo que mi cuerpo me pedía. Le pregunto a la sage femme en cuanto va la dilatación y me dice, "madame ya no hay cuello del útero!!! Desapareció, esta en 10!!!!" Le digo mierda y que hago acá acostada? Necesito levantarme, yo quiero parir verticalmente!! La mujer me mira aterrada, era una jovencita de 23 años (mi sage femme, la que me preparó, venia en camino) me dice "pero si se levanta no le puedo ver el perineo!!!" Le digo tranquila, téngame confianza! (El poder de una mujer que quiere parir es inmensurable). Me levanta la silla, ósea en lugar de estar acostada, la silla queda como vertical pero yo no me alcanzo ni a parar, las ganas de pujar son incontrolables! Me pongo a pujar ahí como estaba medio de pie, medio acostada, (aclaración: cuando llegue a la clínica yo le dije a ella, si le pido epidural, no me crea!!! no me la vaya a poner así yo grite y suplique!! Le cuento mi proyecto de parto, le explico todo lo que quiero y me dice ok, perfecto). El dolor es brutal, siento que mi cuerpo esta ardiendo, cuando estoy pujando empiezo a gritar "pónganme la anestesia por favoooooooooooor!!!", yo sabia que eso iba a suceder y había prevenido a D para que no me dejara caer en mi "autosabotaje". Habían 4 personas, la jovencita, otra sage femme que vino a ayudarla, la puericultrice y D, los escucho a los 4 gritar "noooooooooooooo, tu no quieres!!" Les digo que siiiiiiiiiiiiii, periduraaaaaaaaaaaaaaaal!!!!! y todos en coro me respondían que nooooooooooooo! La otra sage femme me dice, no la necesitas, tu hijo esta acá! Tócale la cabeza y pujaaaaaaaa!!.  Pongo mis manos abajo y siento su cabeza y escucho a todos gritar pujaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Así fue, puje, mire a mi esposo que me apretaba la mano y me sostenía, me miraba transmitiéndome mucha confianza y fuerza, escuche mi cuerpo, deje que el dolor me guiara, no era un sufrimiento, ese dolor, ese maravilloso dolor que me desgarraba las entrañas me mostraba el camino, recordé todo lo que había aprendido, sabia que el dolor me indicaba el lugar exacto por donde mi hijo atravesaba para encontrarse conmigo, abrí mi cuerpo salvajemente para dejarlo pasar, a las 7.55 la jovencita me puso a Ezequiel en mis brazos, yo lo miraba incredula, lo había logrado, había parido a mi hijo y el estaba ahí conmigo tan bello y sano, nos fundimos en una mirada profunda como sucedio cuando nació Lulu, sane muchas heridas con la llegada de Eze, me perdone por la inexperiencia de la primera vez y sonrei. A partir de ahí no recuerdo las cosas coherentemente, vivimos una euforia y alegría indescriptible. D. corto el cordón, también se que estuvimos piel contra piel mucho tiempo, recuerdo que lo puse en la teta y no quiso comer, prefirió dormir.
En la tarde, en la intimidad de la habitación nos reencontramos todos en familia. El momento que tanto soñé se hizo realidad, el primer encuentro entre mis dos hijos. No pude contener las lagrimas, nunca me había sentido tan feliz en toda mi vida, pagaría lo que fuera por poder vivir ese momento una y mil veces mas. Sabíamos que con la llegada de Ezequiel, el tiempo que era exclusivo de Luciano se iba a reducir, a el también lo habíamos preparado para todos los cambios que traería la llegada de su hermanito. Lulu esperaba ansiosamente poder verlo y hacer uso oficial de su nuevo estatus de hermano mayor, lo que nunca se imagino fue que Ezequiel llegaría con una tarjeta y regalo para el. Estaba feliz, su vida sigue siendo mágica como el mismo lo dice.
Para mi hermano mayor Luciano. Tenia muchas ganas de verte y darte este regalo! Estoy muy orgulloso de tener un hermano mayor como tu, espero que pasaremos lindos momentos juntos, por ahora voy a comer en la teta de mamá pero muy pronto podre darte muchos besos. Te amo Luciano! Ezequiel.
Y así fue como resumidamente llego Ezequiel a nuestras vidas, cada vez que recuerdo ese día no puedo evitar pensar en mi Lulu, no me canso de darle las gracias, se lo he dicho muchas veces en los últimos 30 días y se lo repito hoy dejando constancia por escrito: Gracias por haberme convertido en madre mi Lulu adorado, gracias por haberme enseñado tantas cosas desde el momento en que naciste, gracias a ti pudimos vivir el nacimiento de Ezequiel como tanto soñé, gracias a ti tu hermanito vino al mundo de la forma mas maravillosa, te amo con todas mis entrañas y ahora este amor se multiplica para compartirlo con este chiquito hermoso que es Eze.
Antes de irme quiero decirle gracias (de nuevo) a 3 amigas que estuvieron en momentos claves de mi embarazo, Jackie, Sylvia y Nuria Badilla (no te pude enlazar, querida) las quiero mucho y un gracias nunca sera suficiente. Que suerte tengo de tenerlas cerca en la distancia! MIL gracias!
Por ultimo, decirle a Olga que entre mas miro a mis hijos, mas gracias le doy por haberse ido, gracias por darme la motivación de no querer jamás llegar a ser como usted, esa motivación me ha convertido en una madre llena de amor y eso me hace mas feliz que nada en el mundo.
Quisiera escribir muchas cosas mas, pero alguien tiene hambre y el rol de vaca que asumo en este momento me impide continuar con este post! Gracias a todos los que han tenido palabras de cariño para mi y para mi familia, sus mensajes a través de facebook, instagram, twitter, sms, llamadas telefonicas y demás han sido muy lindos, aunque no tenga tiempo de responderles como se debería, me han conmovido mucho! Un beso a todos!

Ps: Las fotos son de hace un mes, Ezequiel ha cambiado mucho, nuevas fotos coming soon ;)
   

11 comentarios:

Rosa dijo...

Que hermosa experiencia. Las fotos de los dos hermanos son bellísimas. Deben estar felices y orgullosos de tener una familia tan bella.

fabiana dijo...

Felicidades!!! Ha sido muy emocionante leerte y ver tus hermosos hijos!!!

Saludos.

Nik neuk dijo...

Mil Felicidades!!

Paula Visne dijo...

que post tan hermoso Fran!!
me llena de alegria y emocion, me trae tantos recuerdos que creo que ya quiero tener otro bebe!
los veo y los leo y soy feliz por Ustedes!
abrazos fuertes!

Sylvia dijo...

Me emocioné al leer el nacimiento de Eze. Así me hubiera gustado que llegara mi Olivia (pero no giró). Me alegro infinito que tu hayas podido parir como soñabas y que disfrutes de tus dos pequeños con ese amor tan profundo que desborda tu familia. Un beso enorme a todos!

Frank Hemme dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana Lopez dijo...

que hermoso relato y maravillosas fotos!
muchisimas felicidades para los cuatro!
un beso desde buenos aires :)

Jackie dijo...

Que emocionante querida!!! ♥

Cada historia de nacimiento es unica. La mia fue completamente diferente pero tambien reviviria esos momentos millones de veces porque son indescriptibles.

Estoy muy orgullosa de ti.
Te quiero.

Alesi Garcia dijo...

¡Oh Fran!
Me has sacado lagrimita ♥ ¡Que bella historia! cuanto amor en medio del dolor, es mágico todo.
La vida como inicia, que hermoso Fran.
Muchas felicidades a toda tu familia, pero especialmente a tí porque por mas que te hayan acompañado en el proceso eres la única que conoce esa maravilla de parir y dar vida.

Ezequiel es un bebé hermoso, Lulu guapísimo pero extraño a ese niñito con cabello grande...

Abrazos y besos y miles de gracias por compartir.

Azulitoclaro dijo...

Te leo y me parece vivir toda tu fuerza, todo tu poder, todo tu amor. ¡Felicidades! Eres un gran ejemplo.
Besos

Frank Hemme dijo...

Querida, Frannie. He leido con muchas lagrimas tu publicación. Que belleza como cuentas todo este hermoso proceso. Uno no se da cuenta por todo lo que pasa la mamá, hasta que se toma el tiempo de conocerlo, y es cierto, la relación que tenemos los hijos mayores con los padres, con el tiempo se vuelve de compañeros de vida también, pues aprendemos juntos 'por primera vez' muchas cosas.

Besos y bendiciones.

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